Historia-de-firgas

La historia de Firgas

Probablemente ninguna herramienta sea tan útil como el estudio de la historia para entender un lugar y a las gentes que allí hacen vida. Es por ello que al momento de visitar Firgas es importante tener presente su origen y su pasado por una sencilla razón: a través del cristal del tiempo las cosas se pueden observar tan valiosas como realmente lo son.

La palabra Firgas proviene de  Afurgad, vocablo en un idioma propio de los aborígenes canarios que significa atalaya. Este origen etimológico arroja luz sobre el remoto origen de la población autóctona de la isla, de quienes se estima su llegada entre el III a.C y el X a.C.

Un potencial que brotaba del suelo

Buena parte de lo que contribuyó al desarrollo de Firgas fue su potencial hídrico. El territorio, además de contar con tierra fértil, era fácil de regar debido a la disponibilidad de agua. Esto dio origen a que desde el comienzo se diera una importante actividad agricultora en la región, orientada sobre todo a la caña de azúcar.

Tomás de Palenzuela, principal propietario de las tierras que hoy conforman el poblado, puso mucho énfasis en canalizar el agua hasta sus centros poblados, lo que devino en una forma particular de confección urbana realizada en torno a acuíferos, pozos, canales, estanques…

Los devenires de la agricultura

Firgas experimentó grandes variaciones en el aprovechamiento de sus tierras. El declive de la producción azucarera trajo consigo la inclusión de la papa y el millo, que a su vez cedieron terreno por un breve período a las tuneras.

El paisaje agrícola actual se configura con la herencia de todos los anteriores, más la introducción de algunas variedades de plantas subtropicales como el plátano, que por sus amplios requerimientos de agua consolidan así la idea del pueblo a disposición del agua que lo recorre.