Molino_de_agua_en_firgas

Disfrutando del pueblo

El pueblo de Firgas, localizado al norte de la isla de Gran Canaria, es sin lugar a dudas un lugar de  visita obligatorio en el paso por el archipiélago de las Canarias. Su privilegiada ubicación, así como la amabilidad de sus gentes y lo amplio de su gastronomía, lo convierten en un destino idóneo, sobre todo si se busca pasar un tiempo alejado de la ciudad y su estrés cotidiano.

Pero a medida que el viajero se desconecte de dicha tensión citadina poco a poco tendrá la oportunidad de conectarse con una herencia histórica, cultural y arquitectónica que se exhibe con soltura en toda la localidad.

La urbanidad de la ruralidad

El casco histórico de Firgas merece un detenido paseo para contemplarlo en todo su esplendor. Se deben recorrer obligatoriamente el Paseo de Gran Canaria y el Paseo de Canarias, que discurren paralelamente a una hermosa cascada de 30 metros de largo, fabricada para simbolizar la riqueza hídrica de la región.

Por otro lado la Casa de la Cultura es un edificio emblemático para todo aquel interesado en conocer genuinamente Firgas y su idiosincrasia. En ella es posible acceder a la Biblioteca Municipal y a una Sala de Exposiciones.

Plazas, iglesias y monumentos emblemáticos

La Plaza de San Roque, junto con la iglesia de sus linderos, constituye el epicentro geográfico y religioso de la isla. En ella se encuentra situado un monumento en honor a uno de los santos más populares de Firgas, San Juan de Ortega, quien fue el primer patrón de la incipiente villa.

También constituye una parada importante el Molino de Agua de Firgas, una edificación originaria del año 1512, que funcionó de forma ininterrumpida hasta su abandono en 1959. Constituye un testimonio auténtico de lo que suponía el trabajo del campo en el siglo XV.

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