Qué ver en Firgas

Los atractivos turísticos pueden ser tal por un sinfín de razones. Bien porque suponen un epicentro cultural, porque constituyen un lugar de referencia o porque son un importante lugar histórico, los atractivos turísticos están esparcidos alrededor de todo el mundo. Hasta en las zonas más recónditas hay personas para ver, para entender y para compartir.

Tal es el caso de Figas, una localidad situada en el archipiélago de las Islas Canarias. A pesar de su escasa población, que no supera los 8000 habitantes, es un destino que vale la pena visitar en el paso por España.

Atractivos naturales

Una de las características más destacadas de Firgas es que cuenta con una importante cantidad de manantiales y afluentes de agua dulce. Sus remanentes pueden ser contemplados en el llamado “Barranco de las Mil Fuentes”, también conocido como “Barranco de Las Madres”, en cuyas cercanías se ubica la planta embotelladora de agua.

El Parque Natural Monte Doramas también es un importante lugar de visita, especialmente para aquellos que buscan practicar senderismo o deportes al aire libre. En ese sentido constituye un Patrimonio Natural de gran belleza y con recorridos adaptados a todo tipo de aptitud física.

Firgas-bosque

Arquitectura y cultura local en su máxima expresión

El casco urbano de Firgas también cuenta con destacados atractivos. En el centro, en las inmediaciones de la plaza principal del pueblo, hay una fuente en cascada decorada con mosaicos traídos de Sevilla, con un estampado diseñado para representar a los 21 municipios de La Gran Canaria.

Pueblo de Firgas

Por otro lado la localidad es reconocida por ser la sede de varios grupos culturales y de música tradicional. Entre ellos destacan la Sociedad Liceo de Firgas, con una antigüedad que ronda los 80 años. Asimismo está el Patronato Escuela de Música de Firgas y la Coral de la Villa de Firgas.

Gastronomía en Firgas

La isla de Gran Canaria tiene la particularidad de ser muy rica en agua dulce. Cuenta con una importante cantidad de manantiales y afluentes, cuyas mejores versiones se localizan en el municipio de Firgas, a norte de la isla.

Tal facilidad para obtener agua bebestible propicio un desarrollo importante en la riqueza y la calidad de vida de la región. En ese sentido, habitantes de localidades cercanas concurrieron a Firgas a sembrar, cosechar y desenvolverse en la zona. Trajeron consigo técnicas de sembradío y plantas que no se cultivaban pero que, gracias al desplazamiento de gentes, pasarían a formar parte esencial de la gastronomía.

La suma de muchas herencias

La isla Gran Canaria cuenta con un rico acervo culinario que se desprende a su vez del aporte de sus regiones. Los recién llegados a Firgas comenzaron a cosechar mucho berro, que pasó a formar parte esencial de las comidas de la zona, bien sea en forma de potaje o como ingrediente de ensaladas.

En Firgas es posible encontrar toda la diversidad gastronómica que ofrece su cultura. Son ingredientes comunes en sus preparaciones las aceitunas, las almendras, el tomate y el mojo, un aderezo a base de pimientos, aceite y especies.

La dulzura de los habitantes en su cocina

La hospitalidad de las gentes en las Islas Canarias es igualable a la dulzura de sus recetas de repostería. Sus tierras se han adaptado para producir tres ingredientes esenciales: almendras, fresas y miel.

Con estos ingredientes e incorporando otros se realiza una amplia gama repostera, que abarca bollos de anís, almendrones, mazapanes y roscos. Estos últimos también se conocen como rosquillas, y son una masa frita sabroseada con anís y embadurnada en azúcar.

Los almendrones por otra parte son una especie de galleta dura y crujiente por fuera pero más suave por dentro, elaborada a base de almendras, azúcar y mantequilla. Una verdadera delicia en la que se degusta la más pura esencia isleña.

Disfrutando del pueblo

El pueblo de Firgas, localizado al norte de la isla de Gran Canaria, es sin lugar a dudas un lugar de  visita obligatorio en el paso por el archipiélago de las Canarias. Su privilegiada ubicación, así como la amabilidad de sus gentes y lo amplio de su gastronomía, lo convierten en un destino idóneo, sobre todo si se busca pasar un tiempo alejado de la ciudad y su estrés cotidiano.

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